El pasado 5 de junio publicamos en Grillavisión el vídeo “100 Chilangos Dijeron”, una parodia de la dichosa “consulta ciudadana” con la que Ebrard, AMLO y los Amlovers quieren engañarnos.
Tal cual lo advertimos en nuestra sátira, las preguntas llevan una innegable “jiribilla” con la intención de inducir las respuestas.
Del mismo modo artero y tramposo, es ahora predecible que el resultado de la consulta será usado por estos grillos para dar “legitimidad y valor estadístico” a la “voz del pueblo”.
Creo que cualquier observador de la política nacional con tres dedos de frente, ya vislumbra que la consulta será el ariete con el que se realizarán nuevas envestidas para descarrilar el curso legislativo de la dichosa “reforma energética”.
Es solamente una pieza más en la estrategia confesada por el mayor oportunista de la historia política moderna de este pobre País, Porfirio Muñóz Ledo: “Calderón no termina el sexenio”.
Frente a estas amenazas y peligros, lo que cuesta trabajo entender es la falta de potencia en la estrategia mediática del gobierno federal, y el descontról del PAN frente a estas acciones de oportunismo político.
Aún cuando el nuevo spot sobre el tema (el del chavo con el cofre del carro abierto, que dice que toda nuestra lana se va a Holanda, India, EE UU… y no se donde más) está mejor que la burrada aquella de “Vamos por el tesoro”, me parece que al gobierno le ha faltado imaginación y audacia para pelear la reforma del presidente Calderón.
Por ejemplo, hace unos días se publicó la segunda encuesta GEA / ISA sobre el tema, y se muestra claramente en las conclusiones, que entre más específicas las preguntas, mayor es el apoyo ciudadano – en general – a las propuestas de modernización de PEMEX que están sobre la mesa.
Con evidencias como esas, no me explico por que el gobierno no las retomó para su estrategia de comunicación. Con ello no digo que el resultado de la consulta pudiera cambiarse, eso no importa, pero creo que si hay medios para mostrar a los perredistas saboteadores y conservadores, tal cual son.
Y ya como despedida, que decir de la reunión de las señoritas Alejandra Barrales y Mariana Gómez del Campo, presidentas del PRD y el PAN en la capital, respectivamente.
Al más puro estilo del “no me ayudes compadre” la ocurrente sobrinita o ahijada – no me acuerdo que sea – del señor presidente anda en plan protagónico y fue a pactar un debate de tres temas (o tres caídas) con la distinguida dama que pedía que no se le quitara la ubre presupuestal al exdelegado Chíguil (finísimo personaje, también).
Son buenos los panistas para autogenerarse broncas. Alguien debería amarrar a Marianita, pues en su urgencia de salir en medios no le ayuda nadita a su pariente de Los Pinacates.
RG.
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